Voley: Boca murió como un guerrero

EL EQUIPO XENEIZE CAYÓ 0-3 ANTE DREAN BOLÍVAR en el tercer juego de los cuartos de final y quedó eliminado de la Liga Argentina de Voleibol. Los dirigidos por Marcelo Gigante lucharon hasta el final ante un rival superior.

El equipo de Boca Juniors perdió este miércoles 0-3 ante Drean Bolívar y se despidió de la edición 2009-2010 de la Liga Argentina de Voleibol.
Anoche, en el gimnasio del Parque Escolar “Enrique Berduc”, el xeneize no pudo ante el tricampeón y máximo candidato a obtener el título, perdiendo el tercero de los juegos de cuartos de final -pautados al mejor de cinco-.
Así, se despidió de la competencia y de Paraná, la ciudad que fue su sede desde noviembre.
El sexteto boquense no tuvo una buena noche, extrañó demasiado a su líbero titular, Facundo Santucci, y no supo mantener las buenas rachas de los comienzos de set.
Sobre el final del juego mostró temple y vendió cara su derrota. Pero su suerte ya estaba echada ante un rival que hizo valer su gran juego colectivo, su potencia ofensiva y su ventaja individual.
El gimnasio del Parque Berduc lució colmado como pocas veces se lo ha visto, acorde al nivel del espectáculo. La barra xeneize alentó, pero tuvo que resignarse a despedir al equipo hasta la próxima temporada.

EL DESARROLLO DEL JUEGO. Boca Juniors ingresó con mentalidad ganadora, presionó al rival en los primeros puntos y le quitó ritmo. Eso le permitió quedarse con el primer tiempo técnico (8-5).
Con el correr del juego, Drean Bolívar buscó el punto débil de los xeneizes. Atacó sobre el improvisado líbero (Román Sposaro) y así llegó al nuevo tiempo técnico adelante 11-16. Boca comenzó a errar, a pesar de mostrar variantes en ofensiva, pero no pudo evitar que Las Aguilas se llevaran el primer set por 18-25.
El segundo parcial fue peleado en el comienzo, con los xeneizes motivados pero sin fortuna a la hora de contener al brasileño Wallace. No obstante, llegaron al primer descanso arriba 8-7 y mantuvieron el volumen de juego, pero un grueso error del árbitro principal (Marcelo Pirobón) los desconcentró y a partir de allí el trámite fue otro.
Wallace se tornó intratable, los errores no forzados se hicieron frecuentes y la desesperación les ganó para siempre. Bolívar, sereno, hizo su juego y llegó al final del set con amplia ventaja (16-25). Estaba 2-0 en sets y daba la sensación de tener la clasificación en la mano.
La tercera parte comenzó como las anteriores, parejo hasta el primer tiempo técnico (6-8 para Bolívar) y a partir de allí el visitante escapándose sin contratiempos. Así fue hasta la nueva impasse (11-16).
Y entonces apareció lo mejor de Boca: su garra. Jugó cada pelota como si fuera determinante para su vida. Lo puso contra las cuerdas al tricampeón e hizo que el trámite fuera palo y palo.
Mariano Giustiniano pegó duro, Nicolás Bruno lo acompañó, Sebastián Fernández armó rápido y Juan Pablo Hatrick saltó más alto que nunca. Hasta frenaron los ataques con bloqueos a Wallace y a Alejandro Spajic, que hicieron levantar al público.
Los rostros de sus jugadores mostraron su bronca por terminar su competencia. Fue una despedida digna, acorde a lo que mostraron en los momentos más difíciles de la temporada. Fue emotivo para quienes lo vivieron. Perdieron ante el mejor del país desde hace cuatro años y lo hicieron de pie.

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