
Historial de Partidos contra River Plate
Mira que amargura:
Requisitos para ir al gallinero:
1- Llevar Unas 5 pelotas de futbol por persona, por las dudas que
los “mamarrachos” del tablon quieran seguir armando una tienda de
deportes con las pelotas que provee la AFA para los partidos.
2- Aceptar que el partido se termina indefectiblemente al cuarto o
quinto gol, mas alla de que no se cumplan los 90 minutos reglamentarios
3-Cantar, gritar y saltar en todo momento (nada nuevo, bah) a pesar
de que quiza construyan una especie de muro de Berlin para que a la
12 no se la vea, ni para que la 12 vea el partido.
4- Y si finalmente no ponen nada para tapar a la “12″, llevar como
siempre los largavistas de largo alcance, recuerden que se ve todo
muy chiquitito
5- Llevar plaqueta para Astrada y Celso Ayala por sus destacadas labores
en la historia de los superclasicos (entre los dos deben haber perdido como
30 partidos)
6- Y no se olviden de llevarse como souvenir del gallinero una de las
tantas butacas de la tribuna centenario
Datos Curiosos
El brasileño Paulo Valentim tuvo un duelo especial con Amadeo Carrizo.
En siete partidos le hizo 10 goles, convirtiéndose en el máximo goleador xeneize en el clásico. “De los demás olvídese. Usted sólo hágale goles a River”, fue la orden de Alberto J. Armando cuando lo trajo a Boca. Y el negro cumplió: en su primer clásico le metió dos a Amadeo. Fue en 1960.
Curiosos son los casos de Hugo Curioni y Carlos García Cambón. Poseen dos marcas difíciles de igualar: uno convirtió goles en seis clásicos consecutivos y el otro, en su debut en febrero de 1974, le marcó cuatro al Pato Fillol.
En los últimos veinte años, sobresale Diego Maradona. Su mejor año fue 1981, cuando le hizo cinco goles en cuatro enfrentamientos. En su regreso bajó el promedio. Y el verdugo de la última década fue Manteca Martínez, con cuatro goles desde aquel en el Apertura 92.
Diegooo, Diegoooo. Debutó en los clásicos dejando su estela inigualable. Fue el 10 de abril de 1981, Boca ganó 3 a 0 y Diego Armando Maradona realizó una jugada mágica e irrespetuosa nada menos que ante Fillol: lo desparramó con un amague y también dejó gateando a Tarantini para tocar al gol. Convirtió cinco tantos en siete partidos y culminó su magnífica carrera justamente ante River, el 25 de octubre de 1997. Ese día, el Diez estuvo en la cancha sólo 45 minutos y no sobresalió, pero Boca ganó 2 a 1 y él se despidió con una de sus frases: “A los de River se les cayó la bombacha”.





