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Las cosas por su nombre

El Secretario General de la Agrupación La Bombonera, el Dr. Claudio Giardino, con gran conocimiento de las finanzas del club nos deja su punto de vista de la actual situación que está atravesando Boca Juniors en relación a la contratación de Juan Román Riquelme.

Quiero expresar mi punto de vista respecto del tema de la contratación o no de uno de los máximos ídolos de la historia de nuestro amado Boca Juniors: Juan Román Riquelme. Hago hincapié en que es una contratación y no una renovación, ya que no podemos perder de vista que el pase es del jugador y no del Club. Por lo tanto se trata de una negociación con un jugador libre.

En primer lugar, vamos a analizar el tema económico, sin hablar de números porque en definitiva no conocemos las cifras reales que se están manejando. Creo que soy una de las personas que más ha analizado la situación económico-financiera de la Institución durante estos últimos 15 años. Quiero hacer la salvedad que soy de la idea que no se puede hipotecar el futuro de un Club por firmar contratos que no se puedan cumplir, solo por demagogia. Por tal razón, si la situación económica o financiera de Boca corriera algún tipo de riesgo con la contratación de Román, hay que salir directamente a decir que “no estamos en condiciones de hacer la operación”, y listo. Sin dar más vueltas, hay que decirlo. No se puede estar especulando con que el jugador ceda en sus pretensiones porque el Club no puede pagarle. Riquelme está en todo su derecho de pedir lo que le parezca. Es jugador libre. No está poniéndole un cuchillo en la garganta a nadie para que le firmen. El pide, si Boca no llega a lo que pide, después de algunas negociaciones se da por terminado el tema. Listo. Ahora, ¿Boca no puede llegar a lo que Riquelme pide? ¿Por qué? ¿Es un disparate el pedido de Román? ¿O los números en el Club no están lo suficientemente bien?.

Si Boca compra un jugador, no solo le paga el pase, también están los porcentajes a la AFA, Agremiados, intermediarios, etc. A esto habría que sumarle los sueldos. Si tomamos como ejemplo las últimas compras de Méndez, Carusso, Escudero, etc. y proyectamos los sueldos por 4 años, ¿de qué número final estaríamos hablando? No me equivoco si digo que debe ser una cifra muy cercana a lo que pretende Román, porque no debemos perder de vista que el pase es del jugador y el Club no lo está comprando. Pero además hay que tener en cuenta un hecho no menor: cualquier jugador que compremos, tiene que demostrar que está en condiciones de jugar con la camiseta de Boca, cosa que no es para cualquiera. Yo no creo que acá podamos comparar nada, salvo que a algún irrespetuoso se le ocurra cuestionar la trayectoria de Riquelme.

Además, y siguiendo con el punto de vista económico, tendríamos que analizar que beneficio le reportan a Boca las transferencias de jugadores revalorizados porque él los hace jugar (Gaitán, Dátolo, Clemente, y sigue la lista). No vamos a hablar de ingresos por campeonatos, recaudaciones, etc. ya que en estos rubros Boca fue protagonista desde siempre, sin menospreciar a las figuras que pasaron a lo largo de 105 años.

Lo que no entiendo, es porque recién ahora hay gente que se ocupa de los temas económicos del Club. Yo no escuché a ninguno de éstos hablar cuando contratamos a Balbo para darle una jubilación de privilegio, a Takahara para “abrir el mercado asiático”, cuando no ingresó durante años un solo peso por el merchandising de los productos Boca a pesar que éramos campeones de todo, cuando al Club le ingresan menos de $ 15.000 mensuales por la explotación del Museo a pesar de ser el museo más visitado del país, cuando miembros de la Comisión Directiva formaron una sociedad anónima para colocar en el exterior a los chicos de las inferiores del Club, cuando Boca tuvo que indemnizar al Fondo de inversión al momento de su disolución, etc., etc., etc. O será que en ese momento no les habían dado la orden de que salgan a hablar de los “problemas económicos que le generaría a la Institución”.

Hecho el análisis desde el costado económico, nos queda por analizar que otras razones puede haber para no contratar a Román. Acá entran a jugar mezquindades de algunos personajes a los que no les interesa el bien de la Institución, sino su orgullo personal. Gente que descubrió a Boca a partir de la era Bianchi por un tema marketinero, no porque lo lleven en la sangre y en el corazón como los verdaderos hinchas de Boca. Gente que leía los resultados de los partidos en el diario o a lo sumo los escuchaba desde su casa de country, ya que nunca antes habían pisado una tribuna.
Cuando se dice que primero está el Club y después los jugadores, latiguillo que repitieron a diario durante esta semana más de uno, también hay que decir que primero está el Club y muchísimo después los dirigentes o ex dirigentes, algunos de ellos con problemas mucho más serios de que ocuparse que la contratación de Riquelme. Basta de esconderse, el que tenga algo que decir que lo diga y no que siga operando desde las sombras. No sigan vendiendo “pescado podrido” especulando con que Román se canse y poniéndole a la gente en contra. Digan claramente que no lo quieren en el Club porque se le rebeló a su Jefe. Son los mismos que no querían a Bianchi por la misma razón. “Todo el que no acate las decisiones del amo, debe ser quemado en la hoguera”. Esto diplomáticamente se llama hipocresía; en el barrio de le decimos “hijaputés”.

Basta de dilatar la resolución del tema: para bien o para mal, llamemos a las cosas por su nombre. Si no quieren a Román en Boca, díganlo. Si Román está totalmente desubicado en lo que pide, díganlo. Basta de los mensajeros que a través de los medios no hacen más que crear confusión en los hinchas buscando que se pongan en contra del jugador, cosa que no van a conseguir nunca porque el verdadero hincha sabe quien es quien. Y muy rara vez el corazón se equivoca. Basta de la mentira de que hacen todo esto en defensa del Club y que como muestra de honestidad tienen avales para garantizar su gestión: si son los mismos dirigentes que durante 8 años presentaron avales “que no servían para nada” según lo manifestado por el Ing. Macri en el mes de Febrero del 2008 cuando “descubrió” que lo habían engañado.

Llamemos a las cosas por su nombre: DEFENDER LOS INTERESES DEL CLUB ES UNA COSA. ACATAR ORDENES ES OTRA.
Al que le quepa el sayo que se lo ponga

Dr. Claudio O. Giardino

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