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Abel Alves: “Cuando perdés en Boca, se te cae el cielo encima”

Abel Alves resumió su paso como ex director técnico de la Primera xeneize

 

Busca inculcar el ser xeneize a los jóvenes, en su regreso al club y al trabajo en las inferiores. Reponiéndose del agotamiento que demandó entrenar a la Primera, cree en la capacidad de Julio Falcioni y no renuncia a volver a dirigirla en unos años.

No es el entrenador de la categoría. Pero conoce a los jugadores y, es más, quiere ser quien les inculque la esencia de Boca Juniors.
Abel Aníbal Alves estuvo el miércoles en Paraná dirigiendo a la Sub 20 xeneize que jugó un amistoso ante Atlético Paraná, en la reinauguración de su sistema lumínico. Metido de lleno en su tarea, fue imposible encontrar un hueco en la previa para dialogar con él, deuda que se saldó (y con creces) al final del juego.

Con los pergaminos de ser el formador de muchos futbolistas que llegaron (y triunfaron) en la Primera azul y oro, Alves intenta repetir la fórmula que llevó al éxito a jugadores como Fernando Gago, Ever Banega, Mauro Boselli, Jonathan Maidana o Matías Silvestre, entre otros, que tuvieron su salto al fútbol europeo y hasta a la selección argentina.

Tras el 2-1 a favor en el amistoso, que dirigió con pasión, como si se tratara de un partido por los puntos, el Chueco se prestó al diálogo para hablar de su regreso a la función en la que se destacó muchos años en su club de siempre: Boca Juniors.
“Junto a José Malleo y Jorge Griffa (en su retorno al club) estamos tratando de volcar las experiencias vividas para corregir y llenar de conceptos y principios sobre Boca Juniors a estos jóvenes”, arrancó la charla, mirando de reojo a sus dirigidos de turno.

CUESTIÓN DE ADAPTACIÓN. Sus días volvieron a ser más calmos desde que volvió a la Ribera, tras su interinato en la Primera y su posterior renuncia, a mediados del año pasado.
No obstante, la situación de tranquilidad actual particular contrasta con la que vive Julio Falcioni, el actual coach de la Primera, que tuvo el peor arranque de la historia del club en torneos oficiales cortos.

— ¿Qué pasó en el club para que la Primera llegue a la situación actual?
— Un montón de cosas. Desde hace un par de años, la partida de (Carlos) Ischia se sintió y el recambio posterior repercutió. Hoy Boca tiene figuras destacadas, a quienes les cuesta adaptarse. En ese proceso está actualmente.

Aún así, a pesar del duro inicio y de la pasajera recuperación (dos triunfos en serie), el ex DT de la Primera no duda de las condiciones del cuerpo técnico actual: “Boca está en buenas manos, y ya se ganó dos partidos consecutivos, que sirven para tomar confianza y trabajar más sereno. De ahora en más, Boca irá demostrando lo que puede dar”, confió.

POR LA REVANCHA. Con el recuerdo fresco de su proceso la pregunta fue obvia:
— ¿Pensás en volver a dirigir la Primera de Boca?
— Cuando se termina de dirigir a Boca se toma, como mínimo, un par de años de descanso porque es mucha la presión. Un año en Boca resulta 10 o 15 en otro club.
Aunque las cosas no salieron como quería, la gente me apoyó siempre. Hoy veo a la Primera y vuelve a nacer el indio que tengo adentro, que creo se despertará, porque quiero seguir dirigiendo. Pero, por ahora, quiero seguir tranquilo en la coordinación de las inferiores.

— ¿Cuál es la relación con Julio Falcioni y qué proyecto tiene para el semillero?
— Falcioni es un muy buen DT, tiene un gran grupo de colaboradores y trabaja muy bien. Tengo muy buena relación con él. Está en proceso de conocimiento de sus jugadores pero, que quede claro, a ningún técnico le gusta perder y menos en Boca. Se te cae el cielo encima.

Los jugadores lo esperaban en el vestuario, algunos hinchas lo esperaban con su bandera azul y oro para algún autógrafo y cruzar saludos. Dio la sensación de que, si fuera por él, se quedaba una vida hablando de su Boca.
Pero el deber llamaba, así que, al despedirse dejó su mensaje para los hinchas xeneizes: “Boca es un club igual a todos, pero diferente. A veces, con jugar bien no alcanza. Pero ahora se dieron cuenta de que la unión está primero, que Boca está por encima de todo”.
¿Tendrá destinatario directo esa frase?

ABEL ALVES FUE UNO DE LOS ILUMINADOS que estuvo mucho tiempo y debutó joven en la Primera división de Boca Juniors. Llegó a los 15 y a los 16 y medio tuvo su bautismo con los mayores.
Además, coronó su periodo como jugador integrando el plantel que ganó el Metropolitano de la AFA hace 30 años, recordado por su plantel de calidad y por tener al por entonces ya considerado mejor jugador del mundo: Diego Armando Maradona.
“Soy un agradecido a Dios por un montón de cosas: por la vida, por mi familia, mis hijas y, en lo deportivo, por jugar en uno de los equipos más grandes del mundo y con el mejor jugador de todos, que fue Diego”, se sinceró el Chueco.
“Vestir la camiseta y estar al lado de él es una cosa… no puedo explicarlo con palabras”, dijo, a punto de quebrar su voz, al recordar que en cuatro meses se cumplirán tres décadas exactas de esa estrella agregada al escudo xeneize.
“Cuando entrábamos a la cancha la gente explotaba y con Diego era como jugar con dos o tres jugadores de más. Jugaba lesionado y no se notaba”, agregó.
“Haber salido campeón con Boca y dar la vuelta con Diego es algo que no me voy a olvidar jamás”, cerró.
UNA VIDA EN BOCA. El Chueco Alves, además de Boca, jugó en San Lorenzo de Mar del Plata, Gimnasia y Esgrima La Plata, Banfield, Huracán, Sportivo Italiano y Lanús. Como entrenador, tuvo dos interinatos en Boca (Clausura 2005, tres partidos; y Clausura 2009, dos). A principios de 2010 reemplazó a Alfio Basile, pero sólo duró en el cargo hasta abril de ese año.

Luis Gómez

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