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El acostumbramiento al fracaso

Copa América 2011: Eliminación argentina

Y otra vez la Argentina se quedó con las ganas de levantar un título internacional. Un equipo sin identificación que, vive de la improvisación, no podía esperar otro final que no fuese este. Nunca apareció el Messi del Barcelona, pero el problema va más allá de este plantel. ¿Perdimos la sangre ganadora?

“En cuartos comienza la verdadera Copa”, “Ahora empieza otra Copa”. Frases repetidas que, por ahí son usábamos como pretexto para esperar ver el “mejor” equipo. Nos hemos acostumbrado a usarlas durante los últimos dos Mundiales y últimas tres Copas América. En Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 después de superar en octavos de final a México, nos tocó Alemania por los cuartos de final, supuestamente, ahí arrancaba el Mundial para Argentina. Entonces fue debut y despedida para los equipos de Pekerman y Maradona -esta fue humillante- respectivamente. Peligrosamente nos acostumbran a no esperar mucho de nuestro seleccionado, vendríamos siendo la España del siglo XXI, esa que siempre, siempre era favorita pero no pasaba nada. Nos ilusionábamos ser campeones y así llegar de la mejor forma a las Eliminatorias. Serán 28 años, en Brasil 2014, sin Copas del Mundo y 22 años, hasta Brasil 2015, sin Copas América.

No fuimos capaces ante los Teutones en las dos últimas citas mundialistas. Es verdad, era Alemania, pero… ¡Somos Argentina! Puede ser que, por lo ocurrido en los últimos años, ya no representamos para el fútbol mundial lo que supimos ser. Cada tropiezo, cada fracaso, cada caída en la instancia más decisiva, se nos hace, a estas alturas, más difícil de explicar. Ya no hay forma de hacer comprender la cantidad de errores y malas decisiones dirigenciales y técnicas que nos han acostumbrado a ver finales en la televisión. Sean justos o injustos los resultados finales, este, siempre es el mismo: derrota y lágrimas. Que no nos cobró un penal, que ¿cómo juega con tres en el fondo?, Que no pone a Riquelme, que no hay definición. El “no fue un fracaso” de Batista, es una secuela por el trauma sufrido y una clara señal de la negación ante un hecho evidente.

Hay una necesidad de inventar excusas para creer que, la culpa, de no lograr los objetivos, es porque siempre faltó “algo”, o sea, el centavo para el peso. Quién sabe si nuestra tierra ya no da técnicos ni jugadores cómo los que si supieron colocar el nombre del país en la cima del mundo futbolístico. El triunfo ante Costa Rica Sub22 -reforzado-, solo alargó una agonía que nos mintió sobre como terminaría todo. No hay que ser experto en fútbol para saber y darse cuenta que el triunfo ante los Ticos fue “tapar el sol con un dedo”. Si, es verdad, Argentina esa noche lució pero el rival fue casi universitario contra estrellas mundiales. El supuesto “reencantamiento” con el fútbol y público se pondría a prueba contra Uruguay.

Y desaprobó la prueba, mas allá de que se jugó un magnifico primer tiempo, el segundo y el suplementario son para el olvido. Los penales son un claro reflejo de la seguridad de cada equipo. A Tevez no le gusta cobrar penales, eso se sabe. Erró contra el Once Caldas en el ’04 y ahí los expresó. Hoy su cara al momento de ejecutar era de un miedo terrible por “su” fracaso personal. Y falló. Hace 28 años que el escudo argentino solo tiene dos estrellas. No hay más que colocar. Desde el ’93 que a la Copa América no s ele coloca una placa que diga “Argentina”. Hay jugadores extraordinariamente talentosos, pero no hay equipo ni referentes, ni caudillo, ni lideres. Atrás quedaron los Caniggia, Batistuta, Maradona, Borghi, Redondo todos veteranos de guerra, ganadores.

Todo ha sido correctamente hecho para que, sucumba otra vez, una meta del seleccionado llevado a cabo por la AFA. Grondona ya parece vivir en el ente que rige el fútbol mundial y más con el apoyo del presidente de la FIFA y siendo él mismo el vice del fútbol del orbe. Una y otra vez quedan expuestos los intereses personales de cada dirigente del organismo argentino, en el cual poseerás un oficio siempre y cuando seas amigo y piense igual que su jefe. Acá no valen tus meritos, tu C.V, tus logros, no, nada, solo cuenta el “amiguismo” y la conveniencia, eso sí, si te va mal debes estar dispuesto a irte peleado con todos y jamás aspires volver. El fútbol argentino necesita urgentemente una refundación, nacer de nuevo, empezar de cero. El pueblo exige gloria, triunfo, ante tanta crisis económica, delincuencia y demases problemas sociales un trofeo en el fútbol es tan sagrado como la bendición de una madre hacia su hijo.

Twitter: @juarezriquelme

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