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Otro fracaso más y van…

Copa América 2011: Argentina 1 (4) – (5) 1 Uruguay

Una vez más la Argentina no fue capaz de soportar el favoritismo que cayó sobre sus espaldas. No pudo doblegar a un equipo uruguayo que jugó casi todo el segundo tiempo con un hombre menos. Muslera sacó todo y en los penales se convirtió en el héroe Charrúa. Argentina nunca lució.

Santa Fe – Había que ser muy iluso e inocente para creer que, después del triunfo ante la Sub 22 de Costa Rica, Argentina estaba para campeón. Es verdad, que el gran partido de Messi y las infinitas chances claras de gol hizo soñar a todo un país que el anhelo era más posible que nunca. Atrás quedaron las pésimas imágenes expuestas ante Bolivia y Colombia. Por 90’ se nos hizo creer que el sueño podría ser realidad. Uruguay no bajó a tierra. Excluyendo el partido ante los Ticos que, fue un entrenamiento a puertas abiertas, el seleccionado no encontró le encontró la vuelta a la adversidad.

Anoche, ante los vecinos, el equipo careció de experiencia para esta instancia. Fue una oncena inocente, débil en lo físico y psicológico. Pareció que Messi nunca ganó nada, ni Higuaín ni Mascherano. Nadie fue capaz de ponerse el equipo al hombro, no hubo líderes ni referentes. Zanetti lo dejó de ser. En cambio la Celeste rememoraron sus épocas gloriosas con jugadores que no son veteranos, pero no hicieron crees que eran capitanes de guerra. Apostaron por el juego duro, físico, y al rose. También tuvieron fútbol para aguantar casi 45’ con un hombre menos y con toda la gente en contra y terreno hostil. Lo extrafutbolístico les importo poco y nada, porque en la cancha se veían los hombres. Argentina fue una en el primer tiempo y otra muy distinta en la etapa final, para que decir en la media hora suplementaria.

En los primeros 45’ salió la Selección que todos queríamos ver. Agresiva, ambiciosa, imparable, ordenada e inquietante. Fueron los mejores minutos de la Pulga en la Copa contra un rival de fuste. Cada pase del delantero del Barcelona era milimétricamente calculado sin errores. Pero fue Uruguay quien, con su poderoso juego aéreo, se puso en ventaja gracias a Diego Pérez a los 6’-fue expulsado a los 40’-. A pesar del gol, la Albiceleste no sintió el golpe, el aliento de la gente fue fundamental. Seguía dominando el juego , era más los de Checho y por eso sin complicaciones a los 18’, Lionel, le puso el balón en la cabeza a Gonzalo y este solo debió desviarla para colocar el 1-1 merecido y al descanso.

En la etapa complementaria el local fue claramente otro. Messi desapareció, Agüero no se vio, Higuaín luchaba por generarse alguna ocasión de gol. Zanetti nunca desbordó sobre el final lo hizo Zabaleta. Gago y Mascherano no recuperaban con uno menos Uruguay calmo el hambre argentina. Para colmo a los 80’ se fue expulsado Mascherano pro doble amarilla. Todo se ponía cuesta arriba. La Celeste se las arreglaba perfectamente para complicarnos la vida con Forlan y Suárez con solo esos dos el fondo argentino se hacia un lío bárbaro. Muslera sacó varios goles cantados, estuvo enrome el arquero de la Lazio. El seleccionado nacional nunca supo cómo resolver las falencias defensivas en el juego aéreo. Cada pelota parada uruguaya eta peligro de gol para Romero.

Y en los penales otra vez Muslera ratificó su figura y le tapó un penal a Tevez y Martín Cáceres hizo festejar a la Celeste el pasó a la semifinal y el aniversario de los 61 años del Maracanazo. Increíblemente Uruguay se acordó de lo realizado en Sudáfrica 2010. Tuvo coraje, amor propio, sintió su camiseta, cuando estaban con un hombre menos. Hubo caudillos como Forlan, Suárez, Lugano y Muslera la columna vertical de un equipo que cuando no resulta lo futbolístico apelan al corazón y alma. Desde el segundo tiempo y hasta el tiempo suplementario Argentina fue otra, lamentablemente para mal. Otro fracaso más aunque Batista lo niegue. Hace 28 años que no ganamos una Copa del Mundo y 22 que se nos niega la Copa América. Mientras siga habiendo intereses personales en la AFA y conveniencia en ciertos puestos, el fútbol argentino seguirá decreciendo y en cada torneo internacional queda reflejado. Un fracaso más para este fútbol que en algún tiempo supo ser glorioso. El que puede, puede y el que no aplaude. Una vez más nos tocó aplaudir, nos estamos acostumbrando.

Twitter: @juarezriquelme

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