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Inicia el Apertura 2011 y el fútbol argentino necesita a sus poderosos

Apertura 2011

 

Hoy inicia el Apertura 2011 con el choque entre Banfield y Rafaela. Arrancan las ilusiones renovadas de todos para ser el mejor de Argentina. Pero… ¿Qué pasa con los “Grandes”? ¿Por qué no brillan? ¿Por qué han decaído? Si, es verdad, es virtud de los “Chicos”, pero también mediocridad de los “Grandes”.

Gracias al Real Madrid nos hemos dado cuenta, ratificado y comprobado que el contratar a los mejores del mundo o país no asegura un título sino la capacidad de entendimiento entre los protagonistas. Peñarol fue una muestra de esa virtud de comprensión de jugadas donde un equipo sin jugadores de renombres pero con mucha mística también, supo llegar a la final de la Libertadores pero ahí careció de calidad. En el caso más especifico de Argentina hace rato que los grandes dejaron de ser los protagonistas para convertirse en antagonistas en el camino hacia el título de los equipos Chicos.

Newell’s, Banfield, Lanús, Argentinos (campeones), Godoy Cruz, Olimpo y Arsenal (excelentes campañas) han demostrado que con ambición, hambre de gloria y actitud se puede ocultar la escases de hombres de exquisita técnica. Instituciones presididas por dirigentes dignos de admirar por lo que han hecho en dichos clubes que llaman a la envidia de los Grandes. Hace rato que nosotros, San Lorenzo y para que decir Independiente y Racing, sin olvidarnos de aquellos que ahora están en el subterráneo que, no tienen chance alguna, nos hemos acostumbrado a mirar y aplaudir las grandes campañas de instituciones modestas.

El último denominado Grande que fue campeón es Boca en el Apertura 2008, ese año pero seis meses antes River había campeonado. San Lorenzo lo había logrado, un año antes, su coronación. Los hinchas de Racing debe tener buena memoria para recordar aquel campeonato del 2001 con Mostaza Merlo a la cabeza y a los de Independiente se les humedecen los ojos al ver las imágenes del 2002 ganándole a San Lorenzo (3-0) y siendo campeón con el Tolo Gallego. Más allá de adjudicarse la Sudamericana, donde fue el peor campeón de América de los últimos años, la Argentina extraña el temor que producían los Grandes a los chicos o equipos del interior del país.

La Bombonera ya no late ni intimida. A Independiente cualquiera le gana en el Libertadores de América, Racing en el Cilindro es capaz de ir ganando 3-0 y bailando y terminar metido en su arco, pidiendo la hora y empatando ante All Boys y a llorar a la Iglesia. Mientras que el Ciclón concentra más su atención en cambiar el contexto de su estadio que en coronarse otra vez. Belgrano cumplió con el sueño de todos sus hinchas de mandar a River a la B en el mismísimo Monumental ese que vio hace 15 años a Francescoli levantar la Copa Libertadores. Buenos Aires ya no mete miedo.

Estando conscientes de la evolución y el excelente trabajo responsable de los dirigentes de los clubes pequeños y de entidades de otras ciudades no podemos negar que el fútbol argentino sufrió y sigue sufriendo una involución en su torneo por más que la última fecha sea para el infarto. El mejor ejemplo de ello es el fracaso del seleccionado en la Copa América en nuestra misma casa. Es cierto que la culpa no es del perro que salió corriendo y mordió sino del irresponsable que le soltó la cadena, y todos sabemos muy bien quién es, lo apodan El Padrino.

Dicen que la Fe mueve montañas, que hace cosas imposibles y las convierte en realidad, soñar es gratis. Ya no nos podremos conformar con ganarle a River y creer que con eso salvamos el años. Boca corre peligro de descender. Si así mismo como los de la vereda del frente que ahora lloran. Tenemos tiempo de volver hacer lo que fuimos, jugadores hay, la hinchada siempre está, le toca al equipo ser el protagonista y responder ante las millones de expectativas que hay. Lamentablemente el cambio de capitán de este barco llamado AFA no depende de nosotros, peor lo que si depende es volver a colocar a Boca en la cima del fútbol mundial. Llegó el momento de levantar cabeza de una vez por todas, basta de excusas, no hay margen de error. El fútbol argentino necesita a su club más grande en su mejor versión.

Twitter: @juarezriquelme

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