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Brasil, nuestra segunda casa

Análisis: Boca en semifinales

Una vez más Boca volvió dejar a otro conjunto brasilero con las ganas de quedarse con la Copa. No importa el torneo sea Libertadores, Sudamericana o Recopa, el Xeneize, en Brasil se siente cómodo. Mineiro, Sao Caetano, Flamengo, Corinthians, Paysandú, Gremio, Cruzeiro, Santos y Fluminense dan fe de ello.

Lo de anoche pareció un dejavú. Algo que fue similar a una premonición. Quizás el desarrollo no fue el esperado pero, probablemente, el desenlace si era previsible. Es que lo expuesto, en el Joao Havelange, a nivel futbolístico no haya sido lo mejor, Boca siempre se las arregla para llevarse una victoria memorable, o mejor dicho, una clasificación épica. Cuestión de sangre, peso de la camiseta, intimidación de los colores o simplemente mística pueden ser algunas de las razones por las cuales los rivales del vecino país siempre terminan rindiéndose a los de la Ribera. Es como cuando una dama se resiste a los encantos de un seductor, por más que se niegue, terminará rindiéndose a sus pies. Así fue el conjunto de Falcioni, la pasó mal, muy mal y de la nada cayó el milagro. Ni jugando su peor partido del año, los de Falcioni perdieron, algo a destacar, pero si hay algo que se debe tener presente es que jugando como este miércoles, no se sale campeón.

Está claro que el conjunto Xeneize siempre genera algo distinto que no produce cualquier otro rival. Esa motivación de ir a derrotarlos a la Bombonera y sentir esa sensación única de marcar un gol en dicho escenario motiva hasta al enemigo más acérrimo. Pero una cosa es “querer” hacer el partido soñado y otra muy distinta es “poder” lograrlo. O estás en tú noche y saldrás airoso o sentirás el rigor del mítico recinto y te marcharás como, casi, todos: humillado. Y en Brasil saben la vida propia que tiene el mencionado estadio. Braga lo sabía y por ello se lamentó que fuera otra vez Boca el adversario que se atravesara en su camino. “Es desagradable volverlos a enfrentar”, había sentenciado Abel en la previa del inicio de la llave. Había miedo al lado, en la ciudad del Cristo Redentor, por eso hicieron el video desafiante hacia Boca vaticinando que sería “una guerra”, y justamente el Tanque lo exterminó, qué irónica la vida ¿no?

Ahora la historia volvió alabar a Boca enfrentando a conjuntos brasileros. Disputó 15 series de eliminación directa por Copa Libertadores ante clubes del gigante del continente y se llevó 13 definiciones con la de ayer. Sólo perdió ante el Santos de Pelé en el ’63 y Fluminense en el ’08. ¿Las que ganó? Las finales ante Cruzeiro en el ’77, Palmeiras ’00, Santos ’03, Gremio ’07. En 1978 el Xeneize dejó out a Mineiro en semifinales, en el ’91 echó a Corinthians en 8vos y a Flamengo en 4tos de Final, en el 2001 sacó a Vasco da Gama en 4tos, en semis de ese mismo año dejó fuera a Palmeiras, eliminó a Paysandú en el 2003 en la segunda fase, San Caetano fue la víctima en el 2004 en cuartos de final, en el ’08 borró a Cruzeiro en octavos de final y la reciente a Fluminense en el 2012. En total, el club más popular de Argentina visitó 18 veces Brasil donde ganó siete partidos, empató cinco y fue vencido en seis oportunidades. Números que certifican que el conjunto de la Boca jugando en Brasil, se siente cómodo, muy cómodo.

Twitter: @juarezriquelme

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