Falcioni definió el equipo desafectando a Ledesma de los concentrados

La Jornada

En el último ensayo de fútbol, Falcioni delineó el once por el que apostará mañana ante San Martín de San Juan. Confirmó dos variantes; Orión en el arco y Burdisso en el fondo. Lo curioso es que entre los concentrados no está Ledesma, justo después que este, reveló el precario diálogo que mantiene con el DT.

BUENOS AIRES.- Pese a que no se jugaba bien, mientras ganara Boca los problemas parecían pasar desapercibidos. Pero bastó una derrota para desatar la polémica deportiva. Ahora los que protagonizan “el escándalo de la semana” es Pablo Ledesma y Julio Cesar Falcioni donde el primero declaró ayer, respecto a su salida del once inicial, que JC no le “transmitió nada, tenemos poco diálogo. Cuando juego no le voy a preguntar por qué juego y cuando no me toca, tampoco. Se da así. Es una relación de profesionales simplemente”. Igualmente, luego aclaró: “Del entrenador no me gusta hablar porque si hablo mal, genero un lio bárbaro; mientras que si lo hago bien, quedo como un chupamedias”. La realidad del caso es que, hoy, en la lista de los 19 concentrados no aparece el nombre de Pablo Ledesma.

En la última práctica previa al choque ante los sanjuaninos, Falcioni terminó de dilucidar el once titular que mañana saldrá desde las 19.30 a reencontrar la punta y ratificó que no modificará su esquema de 4-4-2. Las dos únicas variantes serán el regreso de Orión por Oscar Ustari y Burdisso por Matías Caruzzo. Entonces el equipo que jugará desde el inicio la octava fecha del Inicial será Agustín Orión; Emiliano Albín, Rolando Schiavi, Guillermo Burdisso, Clemente Rodríguez; Diego Rivero, Leandro Somoza, Walter Erviti, Juan Sánchez Miño; Lucas Viatri y Santiago Silva. Acá es donde figura la novedad del día, en la ausencia de Pablo Ledesma entre el resto de los concentrados (19 en total): Oscar Ustari; Matías Caruzzo; Cristian Chávez, Leandro Paredes, Nicolás Colazo, Guillermo Fernández; Orlando Gaona Lugo y Juan Imbert.

Así es Boca del júbilo y éxtasis a la preocupación y depresión deportiva en 90’. Ya lo había dicho Borghi en su corto ciclo: “Boca es como hacer el amor con las ventanas abiertas”, haciendo alusión en que todo lo que sucede puertas adentro se filtra y nada pueden mantener bajo siete llaves. Es un mundo delicado, sensible que vive como ningún otro club sudamericano las consecuencias de un resultado bueno o malo. Si gana, todos son felices y comen asados, cuando pierde, hasta el más mínimo roce en un entrenamiento es sinónimo de insultar al compañero o simplemente si el técnico quiere cambiar, a las horas el jugador habla con cizaña ante los medios. Volvieron los tiempos duros y eso que en menos de un año fue campeón de Argentina, semifinalista de América, campeón de la Copa Argentina y hasta hace menos de siete días era el único líder del torneo. Ni imaginar cómo sería si viviera el presente de River o Independiente o San Lorenzo.

Twitter: @juarezriquelme

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